Código
de Ética de la Sociedad Interamericana de Counseling (SIC)
Preámbulo
El Código de Ética Profesional es un marco de referencia
en el que se enfatiza la ética como valor central de la profesión
y su ejercicio. El tema ético constituye además una
actuación necesaria en la valoración del ser humano.
En el caso que nos ocupa, el código de
ética de la SIC, trata de una ética positiva, aspiracional
y relacional cuya finalidad responde al sentido de la vida de las
personas en función del buen vivir, es decir, en plenitud
y con dignidad. Significa una ética expansiva de sentimientos
de solidaridad, comprensión y protección de unos a
otros. Implica, por tanto, un reconocerse mutuamente en la humanidad
inherente al ser y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural
que le es propia a toda socialidad humana, respetando por tanto
el ejercicio del pensamiento plural y asumiendo la diferencia como
aspecto que exige puntos de encuentros para el bien común.
En tal sentido, la ética que dinamiza el
ejercicio profesional de counseling se vincula con una manera de
vivir, de actuar, de decidir, de dirigir procesos relacionales,
de intervenir en desarrollos comunitarios y de abrir espacios de
encuentro socio-humano desde la fuerza de crecer en sentido integral:
físico, mental, emocional, social y espiritual. La equidad,
la justicia, la armonía, la comprensión, la paz y
la convivencia deben ser los ejes orientadores del proceder ético,
aspectos medulares en toda labor de transformación social
de este mundo en devenir; un mundo que deberá ser habitado
por personas con voluntades ganadas para vivir la humanidad en común.
Es dar cuenta del buen proceder en torno al conjunto de valores
inherentes a la dinámica de la condición humana, en
sí misma, cambiante, activa y recreada en la complejidad
de interrelaciones con la sociedad, sus reglas y sus códigos
de acción. Hecho que exige de cada persona una interrogación
perenne a partir de una reflexión dialéctica, crítica
y pensante, que toque el trasfondo de los significados que mueven
el sentido de la vida humana, necesariamente, deberá ser
en relación con los demás y ganada por un espíritu
de crecer juntos.
En tal caso, es fundamental comprender el por
qué de la inquietud por la ética y el para qué
de los procedimientos éticos. Cuestión que, en el
contexto de este código, remite a una visión metaética,
es decir, que mira hacia un horizonte abierto, próspero y
floreciente dirigido desde actuaciones y posibilidades de construcción
para un mundo mejor, pleno de libertades humanas y generador de
responsabilidades por el propio crecimiento individual y el colectivo
en cuanto al bienestar integral del ser humano.
En este contexto visionario y de aspiraciones,
los profesionales de counseling desarrollarán una praxis
en la cual enriquezcan, nutran y sensibilicen su compromiso ético
de emancipación social y de transformación cultural
desde la preocupación por la calidad ética. Una calidad
multidimensional generadora de redes eco-humanas con un significativo
compromiso por lograr formas de vida centradas en el respeto a la
dignidad humana, la valoración sensible de las personas,
el estímulo hacia el potencial humano y el sentido de co-responsabilidad
colectiva. Aspectos que buscan activar la diferencia implicada en
esta visión distinta de ideales éticos morales. Significa,
un ejercicio profesional que recrea la ética en conjunción
con la construcción subjetiva cultural solidaria y el compromiso
de las personas hacia su existencia consciente reflexiva y con principios
espirituales orientadores de sus modos de ser y de actuar. Principios
que deben activar la bondad, la misericordia y la compasión
en todo su proceder en relación con otros seres humanos y
con el resto de la naturaleza.
El código de ética de la SIC, se
inscribe así en un ideal ético que va más allá
del hecho de cumplir con sistemas de reglas, de procedimientos y
de controles. Es un código, básicamente, reflexivo,
valorativo y relacional que aporta una manera distinta de conciencia
individual en el ejercicio profesional de counseling, tanto en la
relación con sus pares como en la relación con sus
consultantes, por supuesto, atendiendo los nexos del contexto donde
se ejerce la praxis profesional. Se trata, entonces, de un código
acerca de la necesidad de asumir principios éticos por convicción,
sensible y sentido, el cual coadyuva cualitativamente con los procesos
de valoración social en cuanto a lo qué se hace, por
qué y para qué se hace, cómo se hace y qué
beneficios en común se generan; hecho que toma distancia
de códigos convencionales centrados en la coacción.
El código ético de la SIC, se inscribe
en procesos motivadores sensibles de convicción por los valores
y virtudes de la condición humana, de su potencial creador,
del crecer con conciencia de plenitud de existencia y con goce espiritual
para un buen vivir. En el contexto de la sociedad latinoamericana,
significa que los profesionales de counseling desarrollarán
con este código una voluntad de servicio generadora de virtudes
de inteligencia, talento y sabiduría por medio de la reafirmación
de las metas aspiracionales centradas en “creer en el ser
humano”. La convicción hacia ésta visión
ética promoverá una praxis profesional de autocuidado
del propio consejero, dando lo mejor de sí mismo a los demás,
sus pares y sus consultantes; pero, a su vez, energizando en sí
mismo, valores y virtudes de los consultantes, sus nexos afectivos
y sus compromisos con su entorno. Crecer, entonces, significa, una
comprensión ética vinculada con metas realistas según
opciones de desarrollos posibles en torno a las fortalezas de la
condición humana, la vida en comunidad y los lazos de confianza
mutua en pro de la prosperidad de, con y para la sociedad. Una ética
solidaria congruente con desarrollos humanos a partir de actuaciones
justas, honestas, generosas, compasivas y emancipadoras.
En consecuencia, el código ético
de la SIC, promueve la reflexión y orienta las acciones profesionales
desde estados conscientes basados en la convicción hacia
la valoración del convivir ecológico y sensible entre
las personas, la dignificación de la vida humana, el desarrollo
armónico de las sociedades y la plenitud del ser humano.
El código de ética de la SIC constituye
una guía formativa y proactiva para los profesionales de
counseling, un compromiso con acciones de transformación
social en un sentido creativo, humanizador y cooperativo hacia la
integridad latinoamericana en función de la comprensión
y práctica de principios tales como: democracia, justicia,
convivencia, cooperación, respeto, integridad ético-moral,
creatividad, esperanza, tolerancia, mutualidad, amor, paz y espiritualidad.
Propósitos del Código de Ética
1. Propiciar la reflexión
de los profesionales del counseling en cuanto al ejercicio de su
acción profesional en el desarrollo humano potencial de las
personas, de las familias y de las comunidades.
2. Contribuir
con la disposición energizante y motivadora del ejercicio
profesional desde principios éticos expansivos que recreen
la humana condición y la espiritualidad del ser latinoamericano.
Objetivos específicos
El Código de Ética Profesional es espíritu
de creación solidaria y guía de voluntad para el ejercicio
comprometido con el desarrollo humano armónico y pleno, con
el objeto de:
1. Contribuir con la formación
de personas con sentido de dignidad humana, visión de prosperidad
y convicción de valores potenciales en el ser humano para
el logro de sociedades latinoamericanas con justicia, hermandad
y convivencia solidaria.
2. Establecer alternativas para
facilitar la resolución de dilemas éticos en las diferentes
especialidades de la profesión y desde nexos más amplios
que atiendan la diversidad cultural con sentido de recreación,
fortaleza, inteligencia y sabiduría.
3. Analizar y clarificar opciones
de acción organizativa y de intervención profesional
motivadas por actitudes reflexivas basadas en la convicción
de una práctica ética expansiva hacia la valoración
de las experiencias personales individuales y colectivas para el
desarrollo personal próspero.
4. Evaluar y establecer medidas
que reafirmen el respeto al proceder ético en el ejercicio
profesional a partir de procesos de conciencia reflexiva autocrítica
y disposición ganada para asumir compromisos por la convivencia
humana a favor de un mundo mejor.
5. Proteger y defender a los profesionales
del counseling de acciones que afecten injustamente su prestigio
y ejercicio profesional. A su vez, generar unidad en la praxis del
ejercicio profesional con pertinencia social y humana que garantice
el valor ante la sociedad latinoamericana de los aportes y relevancia
de la profesión para el bienestar integral de los pueblos,
de las personas y de las comunidades.
De
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